Se hacían dos bandos, unos los policías y otro los ladrones.
Los ladrones se escondían, y los policías los
tenían que encontrar. Los ladrones van dejando unas pistas para poderlos
localizar, se hacía para saber por donde empezar.
Cada vez que encontraban a un
ladrón lo llevan a la cárcel, que podía ser un pajar. Allí podía ser salvado
por otro ladrón así que siempre quedará un policía vigilando.
El juego acababa
cuando se cogían a todos los ladrones.
Si no se encuentra un lugar
cerrado como es el pajar se puede dibujar con una tiza en el suelo un cuadrado
o círculo y será allí dónde estarán los ladrones.


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