Podría tener sus inicios en la antigüedad cuando se introducía
a los más pequeños a perderse por el terreno para explorar nuevos lugares con
el fin de desarrollar habilidades, como el ingenio, la orientación y la inteligencia.
También su origen pueden trascender a la búsqueda del mejor lugar para cumplir el
objetivo de cazar algo para sobrevivir.
Uno de los
jugadores será el encargado de encontrar al resto. Mientras éste cuenta los
demás participantes tienen que salir corriendo para esconderse.
El primer niño
que sea visto y que, por tanto, el jugador que se la “liga” diga su nombre en
el sitio donde se empezó a contar, será quien se la “ligue” en la próxima
ronda. Si un participante consigue llegar al punto de inicio sin ser visto
puede salvar a todos sus compañeros con la frase clásica:
“Por mí y por todos mis
compañeros“

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